lunes, 2 de marzo de 2015

El insólito control de cambios en la Argentina (*)

Desde el año 2011, la Argentina sufre un severo y estricto control de cambios (llamado cepo por el común de la gente) instrumentado por el gobierno de Cristina Fernandez de Kirchner. Desde entonces, cambiar dólares u otras monedas a pesos y viceversa se ha convertido en una tarea titánica, prácticamente imposible. Por supuesto,  no se logró otra cosa más que consolidar el mercado paralelo (popularmente conocido como blue), que se expandió hasta lograr una brecha  entre el dólar oficial y el del libre mercado del orden del 50%. Demás está decir que tan exótica medida no hizo más que desalentar el comercio, desproteger los ahorros de las personas, obligarlos a operar en la informalidad, etc.

Sin embargo, en octubre del presente año habrá elecciones presidenciales, lo que podría introducir un callejón de salida a los argentinos, agobiados por éste y tantos otros temas. En este contexto, uno de los candidatos que, según las encuestas, comparte el terceto de posibles triunfadores, el ex Jefe de Gabinete de Ministros del kirchnerismo (2007-2008) Sergio Massa, que se presenta en un partido propio, declara, junto a su flamante equipo económico integrado en su gran mayoría por ex oficialistas, que posee un supuesto plan para liberar el cepo en 100 días del que mucho no se sabe aún. Sus explicaciones, como suele suceder en las campañas argentinas, no se distinguen por la claridad. Son, más bien, un conjunto de frases más o menos bien armadas, pero finalmente insustanciales y, muchas veces, inconexas y mutuamente contraproducentes.

Ahora bien, habla de 100 días, cuando este tipo de medidas de ninguna manera pueden tardar tanto tiempo en instrumentarse. Es más, la dilación seguramente juega en contra de la real efectividad de este plan que, como dijimos, ni siquiera ha sido explicado en detalle.

En cambio, lo lógico sería tomar el toro por las astas y, sin demora ninguna, terminar con el actual mercado de moneda extranjera que tiene Argentina hoy en día: un  gobierno que monopoliza absolutamente la compra/venta de divisas mediante el Banco Central. Si, como bien sabemos, es generador de derroches, negociados y prebendas cualquier “mercado” estatal, está claro que al caso que analizamos le corresponden las generales de la ley. Dado que el dinero es una mercancía como cualquier otra, lo que se debe hacer es dejar comerciar con total libertad a las casas de cambio, negocios, particulares, exportadores, importadores,  en definitiva al mercado, que puedan elegir la moneda de su preferencia al tipo de cambio libremente interactuado entre ellos. Esto no es para nada descabellado, es solamente lo que se hace en gran parte del mundo, ¿por qué debería ser distinto para Argentina?

Finalmente, de esta manera se liberaría al Banco Central de la tarea de controlar y administrar el mercado de divisas, y los dólares que tiene en sus reservas (por otra parte, cada vez más escasas) se destinarían (como debe ser) solamente a respaldar la moneda –pesos- que emite.

martes, 18 de noviembre de 2014

El oro, patrón de la libertad

Exposición en el V Congreso Internacional “La Escuela Austríaca en el Siglo XXI”, el día 19 de noviembre de 2014 en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, Argentina.

A continuación el paper presentado, video de la ponencia y resumen ampliado.





Resumen ampliado

El objetivo de este trabajo es señalar la preeminencia del oro como moneda por sobre cualquier otra opción. Desde una perspectiva histórica referida a nuestro país, la experiencia de los últimos 100 años se han caracterizado por reiterar las recetas de expansión monetaria y gasto fiscal exponencial con altos impuestos, entre otros factores. Y sin duda, un elemento más que influyente en nuestra declinación, derivado de los anteriores, ha sido y sigue siendo la inflación. En este contexto, y para poner un límite real y concreto a las ambiciones de los gobernantes, propongo la implantación del oro como nuevo patrón monetario.

En el mismo destaco la importancia de independizar la emisión monetaria de las siempre arbitrarias decisiones gubernamentales a través de la implementación de un sistema de patrón oro, sin perjuicio, claro, de la posible existencia de otros patrones monetarios según lo determine el mercado. También se presenta como sería un posible camino desde la actual moneda inconvertible a una moneda mercancía con patrón oro: la eliminación del banco central y su reemplazo por una caja de conversión.

Para dar sustento al trabajo, entre tantos autores que han tratado el tema, se citan  destacados próceres nacionales como Juan Bautista Alberdi o Nicolás Avellaneda, así como también a economistas internacionales como Ludwig Von Mises, Murray N. Rothbard, Thomas Gresham, Milton Friedman, entre otros. El trabajo se realizó basándose en una extensa investigación documentada en las referencias bibliográficas y notas al pie.

Junto con una breve reseña histórica, se trata de situar en contexto el valor del oro como bien de reserva apreciado por la humanidad desde lejanos tiempos. Se destaca la depreciación que han sufrido monedas como el dólar estadounidense para concluir la preeminencia de las monedas mercancía, por caso el oro. Y se da fuerza a la razón principal de la existencia del oro como moneda: la confianza que genera la imposibilidad de su depreciación.

Finalmente, se hace hincapié en la necesidad de la vuelta, en nuestro país, de los valores republicanos, con el fin de que no solo se implemente un patrón oro como el descripto, sino un conjunto de normas y principios acordes con nuestra constitución alberdiana.